El “Del Rey” era una leyenda. Ya no existe. Y ahora qué
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El “Del Rey” era una leyenda. Ya no existe. Y ahora qué

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Introduction

Hay lugares que existen en el mapa y también en la mitología. El Hotel Del Rey de San José era los dos al mismo tiempo. Un edificio colonial rosado que ocupaba casi una manzana entera en el centro de la capital, con un casino en la planta baja, habitaciones en los pisos de arriba y en el medio, literalmente en el medio, el Blue Marlin Bar.

El Blue Marlin era la razón por la que venían. No el casino, no las habitaciones, no el desayuno. Era un bar como cualquier otro si llegabas de día. De noche era otra cosa: entre 200 y 400 ticas y latinas de toda la región, trabajando, circulando entre las mesas, sentándose con los gringos que llegaban desde Miami, desde Nueva York, desde cualquier ciudad de Norteamérica donde alguien les había dicho que Costa Rica era el lugar. Y tenían razón. Por años, el Del Rey fue el punto de encuentro de escorts y turistas más famoso de toda Latinoamérica. Nada comparable existía en el hemisferio occidental.

Eso se acabó. Y el que llega hoy con ese mapa en la cabeza llega tarde.

Qué pasó con el hotel Del Rey

La caída no fue de golpe. Fue lenta, por capas. Primero el crash económico de 2008, que redujo el flujo de turistas norteamericanos. Después años de presión del gobierno josefino para limpiar el centro de la ciudad, cerrar establecimientos, sacar la actividad más visible de las calles. Después la pandemia, que le dio el golpe definitivo a un negocio que ya venía en caída libre.

El Blue Marlin Bar cerró. El Del Rey sigue abierto como hotel, sigue teniendo casino, pero la escena que lo hizo famoso en cada foro de turismo adulto del mundo ya no está. Los que van hoy buscando lo que leyeron en blogs de hace quince años encuentran un casino normal, algunas mesas de póker y un bar que a las once de la noche está bastante tranquilo. La leyenda sobrevive en los relatos. El lugar, ya no.

A dónde fue la acción

Los mercados no desaparecen. Se mueven. Y el mercado que era el Del Rey se movió en dos direcciones al mismo tiempo.

La primera, a pocas cuadras. El Hotel Taormina y el Sportsmen's Lodge en Barrio Otoya absorbieron una parte de lo que quedó de la escena josefina. Más pequeños, más discretos, sin la épica del Marlin, pero funcionales. Las ticas siguen circulando por esos bares, los gringos siguen llegando, el mecanismo es el mismo aunque la escala sea completamente distinta. San José no murió del todo. Solo se encogió.

La segunda dirección fue mucho más drástica: noventa kilómetros al suroeste por la Ruta 27, hasta la costa del Pacífico Central. Jacó se convirtió en el nuevo epicentro.

Jacó: lo que el Hotel Del Rey ya no puede ser

Jacó es un pueblo de playa que de día funciona como destino de surf y ecoturismo y de noche se convierte en algo completamente distinto. El Strip, la avenida principal, concentra bares, casinos, clubs y una cantidad de escorts y putas trabajando que ningún otro lugar del país puede igualar hoy.

El Cocal Hotel and Casino es la referencia principal. Tiene el mismo esquema que tuvo el Del Rey en su mejor momento: hotel, casino, bar, y mujeres circulando en el ambiente con total naturalidad. El Beatle Bar fue durante años el segundo punto más importante, aunque su estado actual varía. En general el Strip de Jacó un viernes o sábado de noche tiene más movimiento que cualquier cosa que quede en San José.

La ventaja de Jacó sobre el San José del pasado es el contexto: no sos solo un gringo en un casino del centro urbano. Estás en un pueblo de playa con surf de día, buena comida, actividades. La experiencia completa tiene más sentido geográfico y el ambiente es más relajado, menos crudo que el centro de la capital en su peor época.

El mercado digital: lo que vino a reemplazar al bar

Hay una tercera dirección que no tiene dirección física. La parte del mercado que se digitalizó. Plataformas como SimpleEscort Costa Rica funcionan como clasificados locales con fotos, descripción de servicios y contacto directo por WhatsApp. Las escorts independientes de San José y Jacó que no trabajan en bares tienen perfil ahí. Las que trabajan en bares también, muchas veces.

Este canal tiene ventajas reales sobre el bar. Sabés con quién vas a estar antes de llegar, ves fotos actualizadas, coordinás el lugar con anticipación. No dependés de que esa noche haya buen ambiente en el Cocal ni de que la tica que te interesó esté disponible cuando llegás. Es la misma lógica que transformó el mercado en Colombia, en Chile, en Argentina: el bar era el único canal posible cuando internet no existía. Hoy es uno más, y no necesariamente el mejor.

Lo que hay que saber si venís por primera vez

Si leíste sobre Costa Rica en algún blog viejo o te lo recomendó alguien que fue hace diez años, tirá esa información y empezá de cero. El país cambió, la escena cambió, los lugares cambiaron.

San José todavía tiene mercado pero es una sombra de lo que fue. Si querés el ambiente de bar y casino con ticas trabajando, Jacó es hoy la mejor opción. Si preferís coordinar de antemano y no depender de cómo esté el bar esa noche, las plataformas digitales te dan más control y menos sorpresas.

El Del Rey era una leyenda porque en su momento no había nada igual. Hoy el mercado es más fragmentado, menos épico, pero también más accesible y más organizado. No es peor. Es diferente. Y el que llega sabiendo eso se mueve mucho mejor que el que llega buscando algo que ya no existe.