Primera vuelta con una prepago: El idioma es el mismo, el código no…
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Primera vuelta con una prepago: El idioma es el mismo, el código no…

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Introduction

Hablemos las cosas sin rodeos: la primera vez que usted va a agendar una cita con una escort en Colombia, los nervios lo pueden traicionar. Le sudan las manos, borra y escribe el mensaje de WhatsApp cinco veces antes de mandarlo y se pasa mil películas en la cabeza: ¿Qué le digo apenas llegue al punto? ¿Y si me quedo congelado? ¿Y si los nervios me hacen pasar un oso a mitad de camino?

Lo primero que debe hacer es relajarse. Ese vacío en el estómago es lo más normal del mundo y le ha pasado a todos los que hoy se mueven en el ambiente como Pedro por su casa. El idioma que hablamos es el mismo, pero los códigos del rubro en Colombia tienen sus propias reglas. Por eso, en Guido le armamos esta guía rápida para que vaya a la fija, deje las inseguridades afuera y disfrute el parche como se debe.

La regla de oro: No hay que inventarse películas ni dar papaya

El error número uno de cualquiera que está pagando la novatada es querer aparentar. Llegar con la actitud del "macho alfa", del tipo que se las sabe todas o del traqueto de película solo lo va a hacer ver falso, tenso y, peor aún, peligroso.

  • Ellas tienen un radar finísimo: Las escorts independientes atienden a mucha gente y pillan la energía de un cliente apenas cruza la puerta. Si usted está nervioso, ella lo va a notar de una, y ¿sabe qué? No tiene nada de malo. Al contrario, la gran mayoría prefiere a un hombre educado, calmado y un poco reservado, que a un agrandado que llega tirando órdenes.
  • La frescura rompe el hielo: Si la tensión está muy alta, no se complique. Una sonrisa y un comentario sincero como: "Hola, la verdad estoy un poco nervioso porque es mi primera vez en esto" hacen milagros. Con eso usted se quita un peso de encima, ella se relaja, empatiza y va a poner todo de su parte para que usted se sienta cómodo y atendido como un rey.

El manual para coronar la cita como un caballero

Para que se mueva con seguridad y quede como un cliente serio (que es el mejor estatus que puede tener en este mercado), grábese estos códigos básicos:

  • El primer mensaje va al grano: Nada de andar con rodeos, mandar audios eternos a las tres de la mañana ni ponerse con misterios si no va a concretar. Un mensaje claro, respetuoso y directo es la clave: "Hola, vi tu anuncio en Guido, me interesa agendar una hora hoy por la tarde en tu punto, ¿qué disponibilidad tienes?". Así de sencillo.
  • La higiene no se negocia: Llegar impecable, con buena presentación y con la disposición de pasar al baño para una ducha rápida apenas entre al sitio es la mayor muestra de respeto. El aseo propio abre todas las puertas.
  • La plata se entrega al derecho y al principio: A menos que hayan cuadrado una transferencia previa (ojo con los adelantos a cuentas dudosas para evitar estafas), lleve el efectivo exacto y listo en el bolsillo. En Colombia, el dinero del servicio se deja de forma discreta sobre la mesa o se le entrega a la chica apenas empieza la cita, antes de quitarse la ropa. Así se sale de la parte del negocio de una vez y se concentran solo en pasarla bueno.

Busque el servicio ideal para el debut

Para una primera experiencia, no se ponga a inventar con fetiches raros o servicios muy extravagantes. Vaya a lo seguro.

  • El famoso "Trato de Novios" (GFE): Si quiere ir sobre seguro, busque modelos independientes que en su anuncio destaquen por su carisma, dulzura y que ofrezcan una atención cercana. El trato de novios incluye besos, caricias, miradas y una complicidad tan bacana que a usted se le va a olvidar que está pagando una tarifa. Es la mejor forma de soltar el cuerpo y dejar que las cosas fluyan solas.

Al final del día, recuerde esto: usted va a pasar un rato agradable, a desconectarse del estrés y a disfrutar de la compañía de una mujer espectacular. Ella está ahí para hacerlo sentir bien, no para calificarlo ni ponerle nota. Baje los hombros, camine seguro y déjese consentir, que la primera vuelta solo se vive una vez.